(...) Y con los puños en alto escupían las mismas blasfemias y maldiciones que escupimos los que caímos acribillados aquella tarde sangrienta; los que con el pucho en la boca y la incredulidad pataleando en los ojos tuvimos que morir para salvar el honor y el prestigio moral de los patrones; los que, en medio de estertores, expiramos renegando de Dios y de la patria, y que en el fondo de las fosas comunes de ese cementerio en donde fuimos enterrados como perros -cuyo mayordomo recibió una gratificación de 300 pesos por no pedir los pases de rigor y mantener la boca cerrada-, aún seguimos revolcándonos y despotricando en contra de la hipocresía con que se ha tratado de ocultar al país los millares de muertos de esa carnicería a mansalva ("para llevar a la opinión pública al terreno de las impresiones-se atrevió a decir en la Cámara de Diputados el ministro del Interior-, han inventado una novela en que juegan como resorte principal montones de cadáveres"). Sin embargo, los que caímos en la escuela -junto a los que murieron después a causa de sus heridas, y a los que se fueron muriendo con el tiempo, de pura tristeza-, sabemos bien que, aunque se esgrima toda clase de pretextos para negar o justificar esta aniquilación feroz, y los responsables pasen a convertirse en héroes patrios, y con el tiempo se lleguen a bautizar calles, plazas y regimientos con sus nombres, con el nombre del general asesino -que ordenó hacer fuego sin tener nada que reprimir, sólo impresionado por el agitar de las banderas y la gritería de la muchedumbre- y con el nombre del presidente cómplice que lo premió enviándolo de agregado militar a Alemania- "ha cumplido usted con los deberes inherentes a su cargo en forma que hace honor a su criterio y energía", le expresó solemnemente al comunicarle su designación-; que aunque se eche mano a todo para olvidarnos -incluso a la ignominia de levantar un monumento al capitalismo sobre la fosa en que descansan nuestros huesos-, sabemos que nuestra muerte no será del todo inútil y que más tarde o más temprano será cantada y contada al mundo entero, y el mundo entero sabrá que esta matanza perpetrada un 21 de diciembre de 1907, en los recintos de la Escuela Santa María de la ciudad de Iquique, fue la más infame atrocidad que recuerde la historia del proletariado universal.
viernes, 19 de noviembre de 2010
miércoles, 17 de noviembre de 2010
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jueves, 11 de noviembre de 2010
miércoles, 3 de noviembre de 2010
Tanto...
Ya está bueno de callar y de decir nada cuando en realidad es todo. Las cosas no cambian porque sí, y lo tengo claro, pero lo que cambió ayer tendrá que cambiar mañana, y depende de mi si sea para bien o para mal. Y como asumo que estoy equivocada y que lo he hecho mal todo este tiempo, habrá que cambiar y arreglar las cosas.
Y de ahora en adelante voy a decirte todito todo (aunque no entendai ni una hueá). Solo espero que no sea demasiado tarde...
Y de ahora en adelante voy a decirte todito todo (aunque no entendai ni una hueá). Solo espero que no sea demasiado tarde...
Te amo mujer (:
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