Los giros que sentía
que la vida daba sobre sí
parece que sí existían
y que volvieron a su frenesí.
Se pararon tanto tiempo
que pensé que se podían parar
pero, ya viste, volvieron
es que no se pueden evitar.
Vivarachas cuando los vimos
cuando sentimos su ondear
cuando entendimos sus giros
cuando comprobamos su pasar.
Pero de qué sirvió saberlos
si a mi se me olvidó la hueá.
Creí, ilusa, poder detenerlos
y me volvieron a dejar botá.
Yo no sé qué me preparan
ni qué pretenden entregarme
solo sé que el dolor acapara
las fuerzas pa' poder pararme.
Pero hay que ir pa'delante
aunque sea de puro porfiá
que no hay quién me levante
y no me puedo quedar tirá.
Así que descargo en la palabra,
ha sido compañera fiel,
y, bendita, siempre permite
cambiar la hiel por miel.
Que, aunque no cambie nada,
y puta que sige doliendo,
al menos la presión se calma
y se puede seguir viviendo.
Ahora a esperar qué pasa
a saber qué quiere el que quiero
quizás con su calor me abraza
o, espero no, venga a posarse el hielo.
Yo no sé, la verdad, que quiera
tampoco sé qué mierda piense
Solo espero que su alma pudiera
Sentir lo que la mía por ella siente.
Importa tanto y a la vez tan poco
la vuelta sigue siempre, inevitable, su giro
y aunque esto parezca, a ratos, tan roto
quizás un día este torno te traiga conmigo.
Porque en las vueltas pasadas hubo penas
ya ni las puedo enumerar
pero tu amor y tu sol dejaron que pudieras
darle sentido a no parar.
Y creo, y en serio quiero creer
que si el giro anterior lo tuvo,
entonces uno próximo también...
Que la vida pasa rauda,
y no tiene porqué siempre doler,
cuando el alma siente y quiere
como la he sentido querer.