jueves, 21 de octubre de 2010
←
Puede que el sistema neo-liberal nos esté volviendo un país rentable y estable en materia económica, pero, permítanme preguntar ¿De qué nos sirve esto? ¿Qué ganamos como seres humanos con un par de papeles verdes más que el otro en el bolsillo? Ciertamente, el poder adquisitivo vuelve a la gente altanera, arrogante y arribista, de Plaza Italia para arriba (y tal vez desde más cerca aún) se mira con desdén al resto, y siendo que el obrero y la nana se matan trabajando día a día por una miseria de sueldo base que no alcanza para nada, el gerente puede ir a sentarse a su oficina a leer El Mercurio y tendrá en su cuenta corriente a fin de mes diez veces más que los esforzados, como mínimo. Para rematar, hoy por hoy estamos sumidos en el consumismo, y tal vez me dirán que tener lujos vuelve la vida más cómoda, más fácil, hasta, más feliz. ¿Más feliz? No, de ningún modo. O tal vez si, pero es una felicidad vana, una felicidad vanidosa, una felicidad superficial. Para mi, verdadera felicidad es un abrazo, una palabra de afecto, un gesto desinteresado, y eso no puede comprarse ni con todo el dinero del mundo.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
el dinero no hace la felicidad... cuando esas personas acostumbradas a vivir sin dinero, se quedan sin él, se amargan y no tienen una verdadera razón de existir... en cambio los que no tenemos tanto, o al menos no dependemos del dinero, tenemos amor de los que nos rodean, tenemos sentimientos y tenemos ese valor para salir adelante que te hace más fuerte cada vez...
ResponderEliminarte quiero linda ♥ yo tengo tu amistad, y eso no se compra... como tu pusiste, NI CON TODO EL DINERO DEL MUNDO... :D
x10 al comentario de arriba :D
ResponderEliminar